Eduardo Manuel Escamilla Morales, el testigo
protegido de la PGR que ha ocasionado vergüenza tras vergüenza al gobierno de México
por proporcionar datos falsos que han resultado en la exoneración de 6 acusados
de delitos federales en el caso Casitas del Sur, es, en realidad, uno de los responsables
de la desaparición de 11 menores. Así lo indican documentos y evidencias que
personas afectadas por el ex-pastor de los llamados perfectos han difundido recientemente en medios de comunicación y
redes sociales.
Durante 2009, en declaraciones oficiales bajo
protesta de decir verdad ante la SIEDO y en una entrevista radial con la
periodista Carmen Aristegui, Escamilla Morales aseguró que la Iglesia Cristiana
Restaurada adoctrinaba a sus adeptos para retener menores del alberge Casitas
del Sur. No proporcionó evidencias fuera de su dicho. Paradójicamente, un video en YouTube fechado
en junio de 2009, con 45 mil vistas, muestra al testigo estrella de la PGR arengando
a fieles de dicha iglesia a retener y ocultar menores —supuestamente con fines
loables— mientras sataniza a las autoridades federales. Ver video La popularidad del video en
redes sociales resultó bochornosa para el noticiero de Aristegui y otros medios
capitalinos que desconocían los sospechosos antecedentes del expastor. Su
desprestigio fue inmediato y los medios enseguida tomaron distancia. Si de enero a marzo de 2009 Eduardo Escamilla fue
entrevistado ocho veces, para septiembre de ese año había sido entrevistado una
sola ocasión.
El testigo incómodo

El segundo problema es —de acuerdo a una
denuncia ante la CNDH— la negativa de la PGR a recibir el revelador video como
prueba de la defensa de varios acusados en el caso Casitas del Sur, aun cuando
Escamilla Morales ha reconocido públicamente que la imagen y la voz en el video
son de él y que, en efecto, se trata de una
predicación suya. El tercer problema es el más obvio: las motivaciones del
principal testigo en que el gobierno federal ha basado su investigación de Casitas
del Sur y la ICR son de entrada
sospechosas. Dado que Escamilla fue expulsado de dicha institución sería normal
que tenga algo personal en su contra.
El tercer
problema son los antecedentes delictivos del testigo protegido. En una
grabación de 2004, se escucha a Escamilla Morales encubriendo a un violador
culpable de estupro, confesando que habló
con él y que le ayudó a eludir la acción de la justicia al ayudarlo a huir del
Estado de Quintana Roo para evitar que lo atrapara la policía. Ver video En otro video en YouTube, se escucha de
nuevo al pastor protegido de la PGR confesando que en 2010 ayudó a un hombre identificado como Miguel, del
cual dice que es culpable de asalto y violación sexual agravada. Por si eso fuera poco, la peculiar actividad
pastoral del Sr. Escamilla incluyó haberle apoyado económicamente y proporcionarle santuario para que no se
ejecutara una orden de aprensión en su contra. Ver video.
El carácter del principal testigo protegido de la PGR
en el caso Casitas del Sur muestra una
constante en transgredir la ley y en la ausencia de escrúpulos morales. Su
perfil es, de hecho, delictivo y contrario a la calidad que dice sustentar como
ministro religioso. En un caso,
Escamilla Morales encubre a un violador. En el otro, facilita la escapatoria de
un asaltante que también es violador. La pregunta lógica es por qué ¿Por qué, como muestran los videos, alardear
de hechos que la sociedad encuentra repugnantes por ser crímenes alevosos
contra mujeres y contra menores? ¿Por
qué no mejor ayudar a las víctimas de ellos ya que contaba con los recursos
para hacerlo? La única explicación
sensata del contubernio es que tenían amistad o negocios entre ellos.
¿Otro michoacanazo?

En un correo electrónico fechado el 20 de
octubre de 2009 y dirigido al ministerio público federal adscrito a la Subprocuraduría
de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, Eduardo Manuel
Escamilla Morales proporcionaba información detallada para que fuera detenido Ignacio
Juárez, un campesino de 56 años, subordinado del mismo Escamilla hasta hacía
poco tiempo. El correo incluía fotografías
y datos personales sobre Ignacio Juárez, con el cual, de acuerdo al expediente,
Escamilla Morales llevaba una relación pastoral de 12 años. El carteo electrónico entre la PGR y el
testigo protegido tiene contenidos peculiares. En el correo citado, Eduardo Escamilla
solicita a la PGR favores para recuperar unos terrenos que —coincidentemente—
tenía en disputa con el campesino al que ahora inculpaba. Ignacio Juárez fue detenido poco después del correo
y enviado a prisión federal quedando convenientemente imposibilitado para
defender sus terrenos. Leyendo el
expediente 567/2009-X, foja 194 del tomo SN, queda la impresión de que el
supuesto delito federal del campesino fue haber hospedado en su casa y ayudado
a encontrar trabajo en 2006 a un mozalbete de 16 años que le solicitó ayuda
porque no tenía donde vivir. Ver email.
Fraude de terrenos
ejidales
Existen más anomalías. Otro video en YouTube publicado en julio de
2010 parece indicar que varios de los ya mencionados terrenos en disputa le
fueron quitados a Ignacio Juárez mediante engaños de su expastor. Las imágenes del video presentan a un Eduardo
Escamilla refiriéndose despectivamente al campesino y a otros ejidatarios
oriundos del estado de Hidalgo como “gente de rancho” y fácil de timar. A continuación, el pastor se
jactaba de haberse aprovechado de la escasa educación del anciano para
apoderarse de miles de metros de terrenos ejidales a las afueras de la ciudad
de Pachuca. Ver video.
El video concuerda con documentos notariados que
muestran que Eduardo Escamilla obtuvo en aquellas fechas una suerte de cesión
de derechos de vastos predios ejidales de la Familia Juárez, comprobándose con
esto la relación comercial entre ambas partes. Ver documentos notariales
El hecho de que los terrenos fueron inmediatamente puestos a nombre de la esposa y del suegro de Escamilla Morales y el que los documentos notariales no reportan monto alguno de la transacción, abona a la explicación del fraude, que es la versión que sostiene hasta la fecha la familia Juárez y que es conocida entre los ejidatarios de Azoyatla del Campo, Hidalgo.
El hecho de que los terrenos fueron inmediatamente puestos a nombre de la esposa y del suegro de Escamilla Morales y el que los documentos notariales no reportan monto alguno de la transacción, abona a la explicación del fraude, que es la versión que sostiene hasta la fecha la familia Juárez y que es conocida entre los ejidatarios de Azoyatla del Campo, Hidalgo.
El presunto fraude inmobiliario de Escamilla, tema
que eventualmente originaría su expulsión de su iglesia, es también de dominio
público entre la membresía de la Iglesia Cristiana Restaurada desde 2007, el
año anterior al escándalo del caso Casitas del Sur.
El H1 y la fundadora
de Casitas


Nombre del Objetivo: Elvira Casco Majalca
Fecha de grabación: 4/26/2009
Dirección: Entrada
“Transcripción”
ECM: Elvira Casco Majalca
L: Luis Aguilera Berguerisse (sic), abogado de Elvira
ECM: Bueno
L: Hola señora,
ECM: Hola Luis,
L: Fíjese que me acaba de hablar la Subprocuradora,
ECM: Sí.
L: Este… que necesita que comparezcamos porque hay otro menor extraviado
que es también la mamá, eh este menor fue canalizado por la Procuraduría en
2007, lo recibió Araceli.
ECM: Ajá.
L: Se llama Jesús Alejandro Espinoza Sánchez.
ECM: Es el que yo presté Luis,
L: Ok, ok, no se preocupe, este… luego lo platicamos más a fondo.
ECM: Mhm
L: ¿Sí?
ECM: Mhm, mhm, mhm
L: Yo voy a ver con Roberto cómo está manejando ((inaudible))
ECM: Ok, mhm, ok.
L; Ok, ok, y se acuerda que en este… quien lo tiene y todo ¿no?
ECM: Ajá.
L: Ok, déjeme ver como lo planeamos con Roberto.
ECM: Mhm.
L: Quedé con ella de ir mañana, pero ((inaudible))
ECM:
Ok.
L:
¿Ok?
ECM:
Sí Luis, mhm
L:
Entonces le voy a pedir que, bueno están pasando cosas, apárteme el día de
mañana y el jueves por favor.
ECM:
Sí, cómo no Luis.
L:
¿No? Porque todavía no sé cómo me voy a organizar con ((inaudible)) y
necesitamos este… ((inaudible)) como disponible,
ECM:
Sí, está bien Luis, no te preocupes
L:
¿Sí?
ECM:
Sí, claro que sí.
L:
Gracias
ECM:
Ándele, bye.

El problema de las versiones de Elvira Casco Majalca
se complicó con una entrevista en televisión que la fundadora de Casitas del
Sur dio al noticiero de Adela Micha el 3 de marzo de 2009. En la misma, Casco Majalca afirmaba no haber asistido en más de
un año a su iglesia, de la cual presuntamente Casitas del Sur reclutaba
voluntarios para participar en las labores de su albergue. En sus
declaraciones, sin embargo, hablaba en tiempo presente. Elvira Casco también aseveró ante las cámaras que
al momento de la desaparición de los 11 menores del albergue de Casitas del
Sur, ella ya no se encontraba en funciones como titular de su asociación civil.
En el acta constitutiva de Reintegración Social, A.C., aparece en esas fechas como
la directora del albergue y las llamadas telefónicas intervenidas por la PGR corroboran
que lo era. El expediente 138/2009-III consigna
la mendacidad de Elvira Casco al mostrar que falseó sus declaraciones
ministeriales para inculpar a sus empleados y subalternos. La llamada intervenida
comprobó que era la responsable de funciones ejecutivas, como “prestar” a menores
de edad que están desaparecidos hasta hoy.
Una de las preguntas que queda en el aire al
revisar las más de diez mil fojas del expediente judicial de la PGR es en qué
otras cosas ha mentido Casco Majalca en sus declaraciones ante la PGR. La respuesta puede estar en otras llamadas
telefónicas intervenidas por la SIEDO. El
expediente registra que entre los días 26 y 29 de abril de 2009 la fundadora de
Casitas del Sur recibió tres llamadas telefónicas anónimas de una persona de género
masculino a la que la PGR asigna la clave “H1”. Al leer las trascripciones oficiales es
notorio que la persona de la voz masculina es cuidadosa en no decir jamás su
nombre, como si supiese de antemano que las conversaciones estaban siendo
grabadas. También es notorio que las llamadas siempre entran al teléfono de la
casa de Casco Majalca y nunca al revés. El iniciador es siempre el anónimo H1
quien le da trato de subalterna a Elvira Casco.
En sus llamadas telefónicas, el H1 proporciona
detalladas instrucciones a Elvira Casco para inculpar a diversas personas de la
iglesia de la cual Escamilla Morales había sido expulsado poco más de un año
antes. Las instrucciones abarcan cosas específicas para decir ante los medios y
cómo involucrar a distintas personas al ampliar su declaración ante el
ministerio público federal. Las respuestas de Casco Majalca a las llamadas de H1
son cortas, automáticas y sumisas: “Sí hermano”, “así lo haré”
“entendido”.
Demandas civiles y embargos contra Eduardo Escamilla antes del
Caso Casitas


La chispa que detonó la expulsión de Eduardo
Manuel Escamilla Morales de la Iglesia Cristiana Restaurada había sido una denuncia
ante el Consejo de Administración de su congregación en el Distrito Federal en
febrero de 2007. Presentada por la familia Juárez, la acusación por fraude
inmobiliario, coerción y abuso del cargo pastoral tomó por sorpresa a los
administradores de la iglesia de aproximadamente mil miembros, iglesia en la
cual Escamilla Morales ocupaba una posición de predicador dominical. Los terrenos ejidales del despojo pertenecían
a Ignacio Juárez y a su esposa Clementina Vázquez.
Aquí es en donde las cosas se tornan más
interesantes: Ignacio Juárez es precisamente la persona inculpada por Escamilla
en su email del 20 de octubre de 2009 a la PGR, email en el cual el pastor
convertido a testigo protegido entrega al campesino a la fiscalía federal a
cambio de que le ayuden a solucionar favorablemente su disputa inmobiliaria
contra el susodicho.
Ignacio Juárez no fue el único denunciante que
provocó la expulsión del pastor Escamilla. La segunda fue la del comerciante
Miguel Fattel, uno de sus amigos más cercanos. El 14 de Enero de 2007 Fattel denunció
ante los administradores de su iglesia en la Ciudad de México que 6 meses antes
había sido despojado con engaños de 200 mil pesos por el señor Escamilla. En la
subsecuente auditoría interna, Fattel relató que Escamilla Morales había acudido a su casa a pedirle invertir 2
millones de pesos para hacer un desarrollo de cabañas turísticas. Su pastor le contó que tenía un contrato para
adquirir varias hectáreas con excelente plusvalía en la ciudad de Pachuca,
predios que estaba negociando adquirir de la familia Juárez y otros ejidatarios
locales. Oír audio con denuncia de Miguel Fattel .
El acta notariada de Marzo de 2007 consigna que
Miguel Fattel había declinado hacer la inversión, argumentando que los terrenos
carecían de servicios y que Eduardo Escamilla no tenía experiencia alguna en el
campo de los bienes raíces. El emprendedor pastor no cejaría en su empeño: dos
semanas más tarde, “durante una carne asada” en casa del comerciante, obtuvo de
él 200 mil pesos con la excusa de necesitar urgentemente fondos para obtener
permisos de uso de suelo y comenzar su fraccionamiento. Miguel Fattel ignoraba
en ese momento que su pastor, Eduardo Escamilla, quien se ostentaba sin serlo como
el nuevo dueño de los terrenos en la cita,
no contaba con título de propiedad o al menos contratos de compra-venta. Pocos meses después, cuando el dinero no fue devuelto
a Fattel conforme a lo acordado, una investigación de sus abogados reveló varias
anomalías: los terrenos en donde se realizaría el supuesto desarrollo turístico
carecían de título de propiedad pues se trataba de predios ejidales no
lotificados ni asignados; no existían estudios de subsuelo, no se habían
tramitado permisos de construcción ni habían estudios de mercado. Más aun, era
imposible saber si los predios eran desarrollables o aun a quien pertenecían
dado que eran ejidales. El fraccionamiento no existía.
Fraudes y Fraccionamientos
fantasma


Hoy Miguel Fattel, uno de los primeros
afectados que denunció repetidamente la estafa inmobiliaria es buscado por la
PGR como presunto responsable del caso Casitas del Sur. ¿Su acusador único ante la PGR? El testigo protegido Eduardo Escamilla, su
expastor y deudor.
Con Fattel como presunto defraudado, y con
Ignacio Juárez como presunto despojado de sus tierras por su expastor, resulta una coincidencia sospechosa que dos prominentes
acreedores de Escamilla Morales sean perseguidos por la PGR debido al dicho de
éste. Acreedores que, aparte de lo anterior, provocaron que el 29 de Marzo 2007
el testigo estrella del gobierno federal perdiese el trabajo de pastor. Mas
allá del lógico interés económico —los presos y los prófugos no suelen ser
cobradores eficaces— el testigo protegido de la PGR tiene motivaciones de sobra
también para el desquite personal contra Fattel, Ignacio Juárez y la presente
administración de la Iglesia Restaurada. ¿Hay evidencias que corroboren esto?
Exoneración de Alonso Emmanuel Cuevas
En mayo de 2009 Eduardo Escamilla declaró ante
la fiscalía de la SIEDO contra Alonso Emmanuel Cuevas
Castañeda acusándole de ser pastor de la iglesia restaurada y responsable criminal
del caso Casitas del Sur. La PGR
publicitó en ese tenor su detención, arraigándolo. No se publicitó que Cuevas era garante de
algunas de las mujeres perjudicadas por las estafas del pastor Escamilla y que tenía un pagaré firmado por éste por 250 mil
pesos. Era, técnicamente, otro acreedor
del singular testigo del gobierno federal. Ver pagaré firmado por Eduardo Escamilla a Alonso Cuevas.


La fabricación de los cargos contra Cuevas
Castañeda rindió dividendos políticos efímeros. Éste sería exonerado y puesto
en libertad el 31 de octubre de 2010. De acuerdo con la causa penal 138/2009-III,
un tribunal Unitario Federal lo declaró inocente de todos los delitos que le
imputó la PGR.

MARIELA MORENO GARZA…es esposa de ALONSO EMMANUEL CUEVAS CASTAÑEDA, esa
misma persona de la que ya remití información vía correo electrónico y supe que
asistió en este mes al sepelio de un joven de nombre “ARTURO” del que no se
(sic) sus apellidos pero es hijo de ROSY SALINAS, ambos eran de la Iglesia
Cristiana en Mixcoac, no se (sic) la dirección exacta de la casa donde fue el
sepelio, pero fue en el Distrito Federal…”
Alonso Emmanuel Cuevas ha resultado ser el
tercer acreedor de Eduardo Escamilla perseguido diligentemente por la PGR. Como se ha visto, era más que su acreedor. Al
igual que Ignacio Juárez y Miguel Fattel, Cuevas fue pieza clave para que
Escamilla perdiera su trabajo como pastor en Marzo de 2007.
El caso Escamilla ejemplifica, entre otras
cosas, como en México se abusa cotidianamente de la figura de testigo protegido
para vendettas personales y obtener impunidad.
Su uso no regulado provoca descrédito a las instituciones de impartición
de justicia, las cuales en vez de investigar y verificar información, dependen
del frágil dicho de individuos con antecedentes delictivos que a menudo tienen
graves conflictos de interés.
Perfil criminalístico
El escándalo del caso Casitas de Sur en la capital del país detonó al año siguiente del presunto fraude del pastor Eduardo Manuel Escamilla Morales a la familia Juárez en el estado de Hidalgo. En el expediente del caso se registra que entre agosto y noviembre de 2008 Elvira Casco, fundadora del albergue, inició una serie de procedimientos legales contra la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, en específico contra la Fiscal del Menor, Alicia Beatriz Azzolini Bincaz. La lectura del documento no deja lugar a dudas, se trataba de acciones legales de Elvira Casco a nombre de su asociación civil, Reintegración Social AC. Acciones como la solicitud de amparos para revisar reincorporaciones al seno familiar de menores bajo legal tutela del albergue. Reincorporaciones que Casco Majalca consideraba cuestionables —supuestamente por poner en riesgo la integridad física de los menores— pero que le eran requeridas por la fiscal.
Esta parte del expediente abre nuevos
cuestionamientos sobre las versiones sobre el conflicto de Casitas del Sur difundidas
hasta ahora. Las fojas número 110 a 118
del tomo I del expediente penal, destacan, inequívocas, la legalidad de las
actividades de Reintegración Social y el albergue Casitas del Sur por lo menos
hasta noviembre de 2008. Aunado a eso,
acciones como la promoción de amparos y quejas administrativas por vías institucionales
no corresponden con el perfil mediático que a inicios de 2009 se comienza a
construir sobre Casitas del Sur como banda criminal. Hay otros datos al respecto: la asociación
civil está legalmente constituida y operaba un albergue infantil con todos los permisos
de la autoridad de la capital del país. En noviembre de 2008, cuando irrumpe el
escándalo en los medios, las custodias de los
menores estaban delegadas por las autoridades o por jueces de lo familiar. El albergue, asimismo, era subsidiado parcialmente
por la Secretaría de Desarrollo Social del Distrito Federal.
Las autoridades de la Procuraduría General de
Justicia de la capital, por su parte, sabían que la mayoría del voluntariado y
la mesa directiva del albergue eran de una religión distinta a la católica. El
acta constitutiva de la asociación civil no deja dudas al respecto dado que
estipula la orientación cristiana del proyecto. Ver acta constitutiva notariada. De nuevo, el perfil del
albergue Casitas del Sur y de Reintegración Social no concuerda con el de una
operación ilícita o engañosa.

El expediente penal 138/2009-III muestra a una
asociación civil legalmente establecida con custodias legales y reconocida por
su labor profesional por la Procuraduría de Justicia del DF, una organización
lo suficientemente acreditada como para que el gobierno de la Ciudad de México
le otorgase la custodia temporal de ciento ochenta y seis menores en un lapso
de 6 años. Como para otorgarle subsidios anuales por miles de pesos. Ver subsidio. El
expediente federal presenta a la asociación inconformándose por vías institucionales
legales contra un requerimiento administrativo de reintegrar a algunos menores
a hogares en que fueron previamente sujetos a abusos, a abusos graves por los
cuales fueron canalizados al albergue Casitas del Sur por parte de la Procuraduría
de Justicia del Gobierno de la Ciudad de México.

El caso Loredo
Carlos Loredo es uno de los hombres más
buscados en México por la policía federal. Se ofrecen por su captura 10
millones de pesos. De acuerdo a esta
generosa valuación, sería uno de los peces gordos del caso Casitas del Sur. Nada más y nada menos que el autor intelectual.
Como en casi cada caso en que se ha atrapado
a alguien de género masculino perteneciente a la restaurada, a Loredo se le identifica oficialmente por el
gobierno federal como “el pastor” de la ICR.
Los comunicados de la PGR y las
notas de prensa del gobierno del PAN presentan un patrón de criminalización
curioso. No importa si son puestos en libertad antes de llegar a juicio o
declarados inocentes, cada detenido es no un pastor, sino “el pastor”. Sin
importar en realidad qué cargo ocupen o no en dicha iglesia, para propósitos
mediáticos, en la versión oficial siempre fielmente reproducida por los medios, siempre se trata de “el
pastor.”
Al respecto, una columna del diario El Universal
da cuenta de estechusco método de propaganda gubernamental.
Siempre que se detiene a un supuesto integrante
de una banda criminal, por más bajo o insignificante que sea su rango —si acaso
lo tiene—, se le exhibe en los medios y el boletín de prensa dice que era “el líder” de la banda x o “el autor intelectual” del tema mediático
de la semana. Así es como la PGR crea la apariencia de obtener resultados aunque
los hechos digan lo contrario.
Como el caso del Dr. César Mascareñas de los Santos, fue detenido en la causa penal 47/2010-II del Juzgado Primero de Distrito en el Estado de Tamaulipas, con residencia en Matamoros, estando falsamente acusado de Delincuencia Organizada y Tráfico de Menores en su modalidad atenuada. Después de un circo mediático que lo presentaba como un peligroso criminal, fue absuelto por el Segundo Tribunal Unitario del Décimo Noveno Circuito con sede en Matamoros Tamaulipas en la toca penal 260/2010 el 15 de diciembre de 2010. No había ni siquiera elementos para haberlo procesado. Ver resolución
Como el caso del Dr. César Mascareñas de los Santos, fue detenido en la causa penal 47/2010-II del Juzgado Primero de Distrito en el Estado de Tamaulipas, con residencia en Matamoros, estando falsamente acusado de Delincuencia Organizada y Tráfico de Menores en su modalidad atenuada. Después de un circo mediático que lo presentaba como un peligroso criminal, fue absuelto por el Segundo Tribunal Unitario del Décimo Noveno Circuito con sede en Matamoros Tamaulipas en la toca penal 260/2010 el 15 de diciembre de 2010. No había ni siquiera elementos para haberlo procesado. Ver resolución
Volviendo al caso Casitas del Sur y a la ICR, Alonso
Emanuel Cuevas, hoy exonerado, al ser
detenido se le exhibió ante los medios
como el pastor. Todo México descansó
con la noticia. César Mascareñas de los
Santos fue extraditado de los Estados Unidos y procesado por delincuencia
organizada. Exonerado el 15 de diciembre de 2010, se publicitó en televisión durante su detención que era “el pastor” de la ICR. Ignacio Juárez, el campesino defraudado por
Eduardo Escamilla, resultó también ser el
pastor. A Roberto González, septuagenario exonerado en mayo de 2011 le tocó
también ser el pastor de la ICR. Aun de Ederly, el elusivo magnate, se dijo insistentemente
que era el pastor. Él lo negó en una entrevista,
la ICR lo negó en un desplegado (Ver desplegado) pero como quiera siguió
siendo el pastor, para fines
publicitarios, unos meses más. Ahora El
Kelu es el pastor. Por lo menos en
este caso sí es verídico que se trata de un pastor según el acta constitutiva
de la ICR, aunque a estas alturas y por lo que dice el expediente federal, es
dudoso que tenga responsabilidad por acciones presuntas de un rebaño de más mil
personas.
En el caso de Carlos Loredo, a pesar de la
elevada recompensa por su captura, el expediente indica que se trata de un
simple diácono. Un diácono que, de acuerdo con los documentos de la PGR, jugó
un papel primordial en la expulsión del pastor Eduardo Escamilla Morales de la
Iglesia Cristiana Restaurada por los fraudes de 2007.
Elvira Casco Majalca, sin embargo, ha señalado insistentemente
a Loredo como el pastor y el máximo
líder de la iglesia restaurada en el DF. Como el dirigente de todo lo que se
hacía y no se hacía en el albergue de Casitas del Sur y por lo tanto el
responsable criminal. La duda es, obviamente, si este señalamiento de Casco es
veraz o inducido. Hay cosas que de
entrada no concuerdan con el señalamiento: Según una ficha de localización de
la PGR Carlos Loredo carece de estudios de primaria. Es difícil imaginar a
Casco Majalca, una profesionista con el temple para dirigir un albergue
infantil con más de cien menores y 40 empleados y voluntarios, como sujeta
pasiva de un hombre 30 años más joven que ella y sin estudios básicos. Lo otro
que no concuerda es que Casitas del Sur era administrado por una asociación
civil, Reintegración Social, A.C., que tenía una mesa directiva. Si Loredo era
el dirigente real de Casitas entonces la mesa directiva era de membrete. El problema
con ello es que la PGR detuvo al director de la mesa directiva, Mario Zúñiga
por ser presunto responsable de la desaparición de 11 menores. Si él es
culpable, entonces la mesa directiva realmente dirigía, no era de membrete. La
misma Elvira Casco, la directora, cayó en contradicciones y esta en prisión desde
hace 3 años por reconocer que ella era la que mandaba en el albergue. Pastor
o no, es absurdo que Loredo fuera el dirigente de Casitas del Sur en 2008
cuando había una mesa directiva y una presidenta y fundadora en funciones.
No obstante las acusaciones en su contra,el pasado 17 de junio de 2013 en el expediente 397/2011 consigna que los 2 jueces federales a cargo del proceso contra Carlos Loredo, el juez Primero de Distrito de Procesos Penales Federales en el Estado de Nayarit y el Juez Cuarto del ramo Penal del Distrito judicial de Pachuca, Hidalgo, dictaminaron la negativa de las órdenes de aprehensión contra Loredo, confirmando la decisión del Segundo Tribunal Colegiado del 24 Circuito que fueran apeladas por la PGR en septiembre de 2012. La ejecución de la sentencias de amparo, considerada firme, absuelve y declara inocente a Carlos Loredo García de todos los delitos federales imputados por la PGR desde 2009.
No obstante las acusaciones en su contra,el pasado 17 de junio de 2013 en el expediente 397/2011 consigna que los 2 jueces federales a cargo del proceso contra Carlos Loredo, el juez Primero de Distrito de Procesos Penales Federales en el Estado de Nayarit y el Juez Cuarto del ramo Penal del Distrito judicial de Pachuca, Hidalgo, dictaminaron la negativa de las órdenes de aprehensión contra Loredo, confirmando la decisión del Segundo Tribunal Colegiado del 24 Circuito que fueran apeladas por la PGR en septiembre de 2012. La ejecución de la sentencias de amparo, considerada firme, absuelve y declara inocente a Carlos Loredo García de todos los delitos federales imputados por la PGR desde 2009.
Declaraciones dictadas
a Elvira Casco
Paralelamente a aquellas misteriosas llamadas
de “el H1” a Elvira Casco en abril de 2009 presionándola a que inculpase a Carlos Loredo,
la fiscalía federal de la PGR comenzó a recibir correos electrónicos con acusaciones
anónimas contra el mismo Loredo. Estaban bajo el seudónimo “Caballero Negro”. Los anónimos, sin firma ni verificación de su
autenticidad y origen, se anexan al expediente PGR/SIEDO/UEITMIO/085/2010 como prueba contundente de la supuesta criminalidad
de Loredo en el caso Casitas del Sur. Los correos contienen esencialmente la
misma versión que le era dictada a Elvira Casco por teléfono.
¿Será factible que Caballero Negro y el H1 de
las llamadas intervenidas por la PGR en el domicilio de Casco Majalca, fueran
en realidad Eduardo Escamilla Morales? ¿Instruyó él a su cercana discípula para
inculpar a Loredo y Cuevas como venganza por haber sido expulsado por éste de
su iglesia en 2007? Viendo el proceder del testigo protegido de la
PGR contra Cuevas, Juárez, González y Fattel, es más que plausible.
Hay otras líneas de investigación en el caso
Casitas del Sur, líneas que por alguna razón no han indagado las autoridades. Fotografías familiares publicadas a últimas
fechas han corroborado la gran cercanía entre la familia Escamilla Galindo,
Elvira Casco Majalca y los menores de Casitas del Sur. Una foto fechada en
marzo de 2006 tomada, en el Distrito Federal, muestra a Blanca Angélica Galindo
Mendoza, esposa de Eduardo Escamilla, con varios de los menores, algunos de
ellos hasta hoy desaparecidos. Ver foto 1. Hasta la fecha, Blanca Galindo
no ha sido interrogada por la PGR al respecto. Otra foto anteriormente desconocida muestra
a la misma Blanca Galindo en compañía de Elvira Casco y Daisy Lindarte. Daisy
Lindarte es líder de una célula del ex pastor Escamilla en Venezuela. Ver foto 2. La fotografía establece la
gran cercanía entre los Escamilla Galindo y la directora de Casitas del Sur,
misma que ha hecho la única admisión o confesión de culpabilidad en las
desapariciones de menores: que ella “prestó” un menor de edad que estaba bajo
su custodia. Daisy Lindarte radica en Caracas, Venezuela en donde Eduardo
Escamilla, el testigo estrella de la PGR, reside actualmente. Escamilla Morales vive, de acuerdo al
expediente federal, en casa de la familia Lindarte.
Se colapsa el caso
Casitas del Sur

Más allá de la presión política que un caso
escandaloso genera, y de la costumbre gubernamental de simular ante los medios
que resuelve casos sonados, una conclusión segura es que la PGR y su
cuestionable programa de testigos protegidos le han fallado otra vez a México
en Casitas del Sur. Que siguen los
vicios de siempre, los de fabricar delitos y exhibir ante los medios presuntos
culpables que resultan no serlo. Que lo importante es poner a declarar a quien
sea, no importando su veracidad o si tiene claros motivos para mentir o
inventar información. Que por pragmatismo político se vale fabricar culpables
al vapor y a posteriori crearles evidencias.
Que no es sorprendente que los casos judiciales construidos sobre
mentiras, se desmoronen. Que en nuestro sistema de justicia se vale hacer
favores, como meter presos a acreedores con tal de obtener declaraciones a modo
de personas con escasos escrúpulos. Y
que cuando los presuntos culpables resultan exonerados, el costo de la larga farsa
es pagado por el erario público. Que la autoridad permite que testigos utilicen
de forma oportunista asuntos de interés público, no para coadyuvar con la
justicia sino para vulgares desquites y evadir la ley ellos mismos.
Lo que no debería esperarse es que las autoridades
federales, en vez de hacer su trabajo de investigar y resolver casos como
Casitas del Sur, cometa delitos por hacer favores a los delincuentes que
utiliza para redactar acusaciones a modo, acusaciones que a fin de cuentas
siempre terminan colapsándose cuando los jueces federales no hallan evidencia
mínima para justificar una sentencia y terminan liberando a quienes, luego de
ser arrestados con fanfarria, resultan absueltos.